Hay hombres que comienzan a hacer sus
pinitos en el feminismo,
que ya no sueñan con violar y matar mujeres,
que ni siquiera sienten placer viendo el CSI,
viendo como violan y matan mujeres,
que ya ni tan siquiera sienten placer
imaginando que pueden ser ellos quienes las salven o las venguen.
Que les preocupa, de verdad les preocupa,
más
allá de que sea una excusa para presentarse como héroes,
que la
mayoría de las mujeres seamos agredidas sexualmente alguna vez en la vida.
Y que
cada semana muera una de nosotras solo en España.
Estos hombres dicen alegremente que quieren
la igualdad de las mujeres, que se quieren hacer feministas. Quieren la igualdad de las mujeres, que también
significa la igualdad de los hombres: es decir, que para que una mujer deje de
ser discriminada, un hombre debe renunciar a sus privilegios.
Y, yo les
pregunto si "alegremente", ¿de veras están dispuestos a eso?
1.- ¿Estáis
dispuestos a enfrentaros a los hombres machistas para salvaguardar la igualdad?
Algo desagradable que ni las mujeres colaboracionistas desean hacer.
2.- ¿Estáis
dispuestos a no querer llevar la razón siempre, incluso en feminismo, a aprender
de las mujeres, aunque os duela el ego?
3.- ¿Estáis
dispuestos a no comprar, si tenéis opción alternativa, productos que promueven
una visión cosificada (objeto) de las mujeres?
4.- ¿Estáis
dispuestos a no ver pornografía si ésta es vejatoria con las mujeres?
5.- ¿Estáis
dispuestos a pedirle a vuestro jefe cobrar lo mismo que vuestras compañeras, ni
más ni menos?
6.- Si estáis
en una mesa y alguien os sirve más comida por ser hombres, ¿estáis dispuestos a
rechazarla? ¿Incluso si escasea?
7.- ¿Estáis dispuestos
a no dejar que las mujeres hagan por vosotros lo que deberíais hacer vosotros
mismos, auto-excusándoos, diciéndoos que es que ellas quieren? ¿Estáis
dispuestos a que no os jueguen el rol de cuidadora?
8.- ¿Conseguiréis
algún día no dar más importancia a lo que dice un hombre que a lo que dice una
mujer?
9.- ¿Podréis
leer libros de mujeres con la misma fe en que es buena literatura? (IDEM para
todo el arte).
10.-¿Protestaréis
si el profesor o el jefe os felicita más a vosotros, ninguneando a vuestras
compañeras, que han hecho el mismo trabajo?. ¿De veras podréis renunciar a la
perfecta ecuación masculina de dejar a
las demás hacer la tarta, para poner vosotros la guinda y llevaros completo el
mérito?
11.- ¿Dejaréis
de mirarnos como si nuestro cuerpo fuese vuestro y lo tuviéramos que cuidar a
vuestro gusto? ¿dejaréis de juzgarlo como si nos lo hubierais prestado y estuvierais
pendientes de lo que come o no, del escote que se pone y para quién?
12.- ¿Dejaréis
de aprovecharos del mandato de que
seamos comprensivas contándonos todas
vuestras derrotas, rechazos, el currículum y las batallas de la mili?. ¿Os
pagaréis por fin un psicólogo?
13.- ¿Dejaréis
de hacer alianzas tácitas con otros hombres en el trabajo o en la familia para
adquirir poder (compadrería), que sutilmente excluyen a las mujeres?
14.- ¿Dejaréis
de hacer comentarios sobre mujeres con contenido sexual y/o humillante que nunca
haríais sobre un hombre? ¿Impediréis que los hagan en vuestra presencia?
15.- ¿De veras me decís que sí al
punto 14?
¿Dejaréis de reíros de los chistes
de suegras, de putas, de anoréxicas, de bulímicas, de histéricas, de locas de
los gatos, de solteronas, de gordas y de malfolladas?
¿Entenderéis algún día que la
condición sexual o física de una mujer no es asunto vuestro, ni de risa? ¿De
veras renunciaréis a clasificar a las mujeres según su validez como objeto de vuestro
consumo?
16.- Y por último, ¿dejaréis de
pedirle a las mujeres, que precisamente sufren la discriminación, que resuelvan
el problema y que os den todas las respuestas asumiendo por fin vuestro
protagonismo en la lucha por la igualdad?
Sé que os será completamente
imposible contestar sí a todas estas preguntas. Así que ahorraros la palabrería
de que sois feministas.
Y si, por una extraña casualidad,
contestarais que sí a todas las preguntas, tampoco esperéis que os de las
gracias.
Dejar de joder a las otras personas
es lo normal.
No es ningún mérito.