jueves, 28 de agosto de 2014

El mito del feminismo burgués en el comunismo totémico


El comunismo totémico es una pseudo-política que practican a menudo los varones blancos jóvenes y que confunde la lucha contra la inequidad humana (mediante una revolución que destruya los criterios de opresión) con la adoración a símbolos y el culto al patriarca.

El comunismo totémico convierte a pensadores y luchadores marxistas en tótem de hombres blancos.
En el comunismo totémico se practica el culto al patriarca como si de un dios se tratara, nunca se contextualizan las aportaciones de cada pensador marxista en tiempo y lugar, ni se registran sus humanas limitaciones.

En el culto al patriarca del comunismo totémico destacan las referencias constantes al anti- imperialismo de la mano de V. I. Lenin (hombre blanco y europeo).  Jamás de la mano de negras marxistas como Angela Davis.

El culto al patriarca en el anti-imperialismo lleva a absurdos tan grandes como a divinizar nuevas figuras latinoamericanas como Chávez, mientras se desconocen por completo las luchas indígenas de América Latina.

A pesar de las nuevas adscripciones como Chávez, en el comunismo totémico se repiten sobre todo frases de principios del Siglo XX, de varones blancos empeñados en salvar a la humanidad; y los jóvenes comunistas totémicos cuentan batallas de la URSS como si fuera su mili.

En el comunismo totémico se habla mucho de clase, pero se niega que el género sea una clase, la primera clase definida de todas, la de media humanidad aprovechándose del trabajo de otra. Y es que el comunismo totémico no ha leído a Monique Wittig o a Silvia Federici y niega tajantemente (como dogma de fe) que los proletarios hayan sido internamente divididos para que los hombres blancos proletarios controlen y opriman al resto de la clase asalariada (y en general menos asalariada o nada).

Los comunistas totémicos no practican un comunismo de razón sino de símbolos. Tras la muerte de sus figuras totémicas, se apresuran en desoír las palabras de cualquier otro, y sobre todo de cualquier otra.
( Y si es negro lo escuchan de lejos, como lo exótico, lo peculiar, lo accesorio) 



Desoyen las palabras de cualquier otro, y sobre todo de cualquier otra, que avance sobre lo que dijeron sus tótem de hombres blancos, o los contradiga mínimamente; considerándolo herético.  Hay muchas herejías en el comunismo totémico, como la herejía trotskista, la herejía pequeño-burguesa, o la herejía feminista.
"La religión es el opio del pueblo", decía Marx, pero los comunistas totémicos pensarán que se refería a la de otros.

Los jóvenes totémicos, a pesar de que parece que no han leído ningún libro que no sea de algún autor oficialmente comunista (excluya a los trotskistas, a los revisionistas, y a los pequeño-burgueses); a pesar de no haber leído a ninguna feminista normal (normales de las que leemos todo el mundo); al parecer sí deben haber leído a unas denominadas "feministas burguesas", a juzgar por el extenso conocimiento que dicen tener de tal ideología. A juzgar por las peroratas que dan del tema. A juzgar por las discusiones que se traen.

Aunque nunca dejan muy claro si las feministas son burguesas o las burguesas son feministas.
¿Será que como las amas de casa y las paradas no somos asalariadas debemos ser burguesas? ¿Es lo que tiene nombrar a la clase proletaria "asalariada", en función de los parámetros del hombre blanco? ¿Que luego los esclavos, parecemos privilegiados?

Es deber de todo comunista acabar con toda opresión en el mundo. Eso significa la utopía de la comuna y no ninguna otra cosa.
Entonces, comunistas totémicos  ¿por qué seguís parafraseando a hombres blancos para hablar de racismo, o a Engels para hablar de derecho de las mujeres? 

"Bueno es que eso no es importante"... dicen, totémicamente a coro. Porque lo importante, lo único realmente importante es la relación proletario/burgués...  para el hombre blanco, el de vuestros tótem.

"Bueno, es que eso es lo único científico"... dicen, totémicamente a coro. De la ciencia de los hombres blancos, los de vuestros tótem.

"Y la interseccionalidad de clase, género y raza es un postmodernismo no científico de mujeres desocupadas y OBVIAMENTE, no científicas". ("Desocupadas" u "ociosas" significa en lenguaje totémico que probablemente os está haciendo, y gratis, la colada).

¿Somos las feministas burguesas porque poseemos los medios de producción en el estado capitalista o porque para vosotros es burgués todo movimiento que habla de opresión, pero no prioriza la vuestra, vuestra lucha prioritaria de hombres blancos, la del asalariado vs. burgués? 

¿O es que burgués es vuestra forma de insultar lo que pone en riesgo vuestros privilegios de hombre blanco?

Espabilad, comunistas totémicos, porque os estamos pasando de largo, y la revolución será nuestra. 

Mientras vosotros seguís adorando la estatua de Mao en algún museo de cera, nosotras desarrollamos el pensamiento anti-opresión más avanzado de nuestra época.  Ya lo hizo Mary Wollstonecraft en su época, Simone de Beauvoir en su época.

Y sin embargo, hoy seguimos avanzando, construyendo más allá de ellas, porque las contextualizamos en su tiempo y no necesitamos tótems.

Y es que el machismo es una conducta gremial, de imitación, que necesita patriarcas; pero el feminismo es una lucha que solo necesita referentes para seguir navegando sola.


La revolución será nuestra, comunistas totémicos, nuestra, del marxismo feminista, mientras vosotros seguís con vuestros tótem y vuestras piedras, pagando la entrada de algún museo de cera. 


10 comentarios:

  1. Parafraseándote, "La religión es el opio del pueblo", decía Marx, pero los comunistas totémicos pensarán que se refería a la de otros.

    El 'alinearse' bajo una bandera y considerarla el estandarte propio es una mera estupidez. Y eso es lo que hacen este tipo de gente, como mucha otra.

    Un saludo,

    Adrián Calvo (@adriantsn)
    Escritor en www.thespeedynews.blogspot.com

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    Respuestas
    1. Creo en las banderas de la lucha como referentes. Pero no quiero que los símbolos sustituyan las luchas.

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  2. PLAS PLAS PLAS Glorioso y demoledor a un tiempo

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  3. Genial, de lo mejor que he leído nunca.

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